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lunes, 19 de julio de 2010

"Hijos del Camino de Santiago". La preparación.


Todo comenzó en una noche fría de invierno dentro de un cálido restaurante de Santa Eulália d´es Riu (Ibiza), donde mi compañero y amigo JM recibió mi propuesta de vivir una experiencia única en forma de viaje. Consistía en cruzar el norte de España realizando la peregrinación del Camino de Santiago. De Francia a Santiago de Compostela, de Este a Oeste. La decisión de JM fue rápida, nuestros sueños se unieron en esa noche, y nuestro camino ya había comenzado.

En un principio, decidimos comenzar en Francia. El punto de partida sería Saint Jean Pied de Port, nuestro propósito era seguir el camino tradicional y saborear las sensaciones al cruzar la frontera como habían realizado tantas otras civilizaciones. El final de nuestro camino era lo que no teníamos tan claro, ya que teníamos la posibilidad de llegar a Santiago de Compostela y acabar el camino como tal, o proseguir tres días más hasta Finisterre (consiguiendo la Finisterrae, un diploma como la compostelana, que acredita que has realizado este camino al "fin de la tierra"). Por motivos personales mi compañero JM no podía llegar hasta la costa de Finisterre, pero yo me llevé la idea como posible objetivo si, física y mentalmente, me veía capaz de conseguirlo.
Esta población fue el fin del antiguo mundo para muchos, y el comienzo de otro "Nuevo Mundo" más allá del grandioso océano Atlántico para otros. Ahí debía empezar mi nuevo mundo, mi nuevo camino, mi nueva vida, sabía que tenía que llegar hasta "Finisterre"...al fin de la Tierra.

Para comenzar la aventura hay 4 componentes importantes que hay que tener claro con anterioridad: la compañía (importante que todo el grupo vaya acorde y esté concienciado con el viaje) el camino (elegir el comienzo y destino es primordial; no todos los peregrinos llegan a Santiago, pero no por eso dejan de hacer su camino particular) la preparación física y mental (se tiene que tener claro que habrá momentos de muchísimo sufrimiento, por lo que se debe tener una buena preparación física pero, principalmente, una preparación mental excelente para superar los malos momentos del viaje) y, por último, el equipaje (la mochila es tu casa durante los días del peregrinaje, pero lo importante es llevar lo esencial para no llevar demasiado peso).

Tras tener claro la compañía, hicimos un itinerario con las etapas que queríamos realizar. Consistía en un libro compuesto por 33 etapas (30 a Santiago y 3 a Finisterre), en las cuales se establecía los kilómetros, los pueblos por donde pasaríamos y lo más interesante que visitar; además de restaurantes, albergues e historia de cada lugar. Según algunos "hermanos", era tan completa, que la convirtieron en la "Biblia" de nuestro camino, ya que nos llegó a iluminar en más de una ocasión.

La preparación física fue el siguiente paso. Estuvimos varios meses entrenándonos por los bosques, playas y montañas de nuestra ciudad. Quizás el entreno no fue exhaustivo ni continuo, pero lo que realmente contaba era nuestra preparación mental, ya que la mente mueve el físico. Estar preparados psíquicamente en el camino hace que puedas superarte día a día. Así que, y aún teniendo respeto por las duras exigencias físicas del camino, teníamos claro que lo podíamos conseguir gracias al tesón, las ganas y una buena mentalización.

Por último, preparamos el equipaje a conciencia. El equipaje es lo más importante de la preparación de este viaje. Teníamos que tener claro que la mochila era nuestra vida en esa aventura, por lo que no nos podía faltar nada, pero tampoco nos podía sobrar nada. Lo ideal es que el equipaje total no pese más del 10% de tu propio peso, por lo tanto es mejor llevar las cosas juntas y jamás llevar algo "por si acaso..." Todo el equipaje que sobre nos puede perjudicar para conseguir la meta de camino, cuánto más peso más riesgo de lesiones, cansancio, desfallecimientos, etc. Si nos falta algo siempre se puede comprar.

Lo aconsejable (según nuestra experiencia) para llevar como equipaje del camino es:
- Saco de dormir (en algunos albergues no hay sábanas o mantas)
-Botiquín (en él se debe llevar voltarén, vaselina para proteger los pies, compeed para ampollas, aguja, hilo, tiritas, betadine, vendas, imperdibles y tijeras)
-Neceser y toalla (pequeña especial para trekking)
-3 camisetas manga corta (especiales trekking mejor)
-3 mudas de ropa interior
-2 pantalones desmontables (especial trekking)
-1 polar
-1 chaqueta impermeable
-1 capa impermeable (que proteja de la lluvia todo el cuerpo y mochila)
-1 braga para el cuello
-Botas de trekking impermeables
-1 o 2 palos de trekking (algunos peregrinos llevan el típico bordón de madera)

A partir de todo lo dicho, en mi caso llevaba una pequeña mochila de cintura para la cámara fotográfica. Ahí llevábamos también la guía, el dinero, la documentación y las credenciales del peregrino. El peso lo llevábamos bastante ajustado a lo aconsejable, aunque nos pasábamos del límite con el peso del agua que transportábamos diariamente (mínimo 1 litro que se iba
reponiendo).

Con todo lo anterior ya habíamos dado nuestro segundo paso y lo teníamos todo preparado. Estábamos listos para empezar nuestro viaje, nuestra aventura. Una aventura que comenzó el 7 de Septiembre de 2008...

3 comentarios:

  1. que decir de este blog,es una idea genial y esperamos que sigas contandonos tu experiencia en el camino,te envio muchos animos para el proximo,

    abrazos

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  2. ayyy...por favor...continua...
    para los k no lo hemos hecho; noslo imaginamos a traves de tus palabras...

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  3. Siempre he soñado poder hacer el camino de Santiago, pero por circunstacias varias nunca he podido cogerme vacaciones para cumplir mi sueño pero ahora leyedoos y me lo imagino comosi fuera yo la que esta caminando por esos valles, no os rindais, suerte.

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